domingo, 23 de diciembre de 2012
Capitulo 16
Sus ojos ardían en ira, sus manos sudaban, solo quería caerle a golpes a la pequeña, solo pensaba en una cosas: Elizabeth se estaba metiendo con su familia.
-¿Me vas a decir por las buenas que tienes con mi hermano?-Eli se sobresaltó con su aparición, empezó a creer que Marie era ninja o algo parecido, casi la vio aterrizar del techo sobre ella.
-Creí que no te gustaba el termino "hermanos"-comento desinteresada y Marie rió irónicamente
-¿Que es lo que quieres?-dijo sin borrar su sonrisa- desde que viniste no has echo nada más que coquetear con todos hasta con el hijo del conde! ¿que es lo que buscas? ¿fama? ¿fortuna? dilo! ¡te lo doy y así nos dejas en paz!-gritó y le mostró el puño.
Elizabeth trago en seco y la miró fijo, no podía articular palabra alguna, un nudo se efectuó en lo más profundo de su garganta y sus manos empezaron a temblar.
-¡No busco nada!-dijo y escondió sus manos detrás de su espalda.
-No te creo nada...-se acerca a ella- si Niall sufre aunque sea un poquito, tu lindo rostro tendrá el agrado de conocer a mis amigos-le muestra ambos puños- entendiste?-ella asintió, sin poder decir nada mas y Marie tomo un mechón de su largo cabello, lo giró con uno de sus dedos y tiró con fuerza de el hacia abajo lo que produjo un quejido de parte de Elizabeth.- no llores niña, esto no es nada para lo que te haré luego!- dijo ella y salió de la habitación de la misma manera como entró.
Elizabeth suspiro y seco las lagrimas que dejó caer hace unos segundos, pensó en todo lo que había estado haciendo los últimos días, si, se merecía el tirón de cabello, y la amenaza y tal vez los golpes, pero ella no había podido evitar todo lo que había pasado últimamente.
Miró a su alrededor y tomó el teléfono, necesitaba a mamá, no había oído su voz en mucho tiempo y decidió llamarla.
-¿Mama?- oyó su armoniosa voz del otro lado del teléfono.
-¿Quien habla?
-mamá soy yo, Eli-se escuchó una extraña respiración del otro lado del teléfono.- ¿mami? -la llamada se cortó inmediatamente.
Esperó a oír el timbre del teléfono y colgó.
Entonces entendió, en casa, ya no la querían más.
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