lunes, 11 de febrero de 2013

Capitulo 26



Caminó otra vez por la habitación, no había nadie allí, nadie más que ella.
Suspiró y miró por la ventana preguntándose si eso era posible.

Un sonido harmonioso la hizo cerrar los ojos y suspirar, el sonido la envolvió tanto que sintió desaparecer con cada nota,su cuerpo tomo el control y empezó a mecerse suavemente de un lado a otro mientras sonreía; una hermosa voz apareció al instante para acompañar la música  todo sonaba tan lejano e inalcanzable que hizo que le gustara más oírla,quería saber quien era el dueño de esa hermosa voz que oía, se le hacia algo conocida,no podía oírla bien pero hubiera dado todo para que ese momento se congelara y así poder oírla siempre.

El sonido de esa guitarra la hacía querer moverse igual que ellas, ahí estaba ella, bailando, saltando, moviéndose de un lado a otro con los ojos cerrados y al son de la música.

Miró al suelo, blanco y suave como porcelana, miró sus pies, descalza y con un barnice rojo cereza en las uñas que le daba un toque coqueto, sonrió al recordar cuando se las pintó: 

 Respiró y se sentó al pie de su cama,¡como le encantaba ese cuadro! había pensado varias veces en sacarlo del pasillo y llevarlo a su cuadro, así podría verlo cuanto quisiera sin que nadie le dijera nada.Suspiró y dio una vuelta por la habitación tratando de recordar cada parte, cada detalle, cada color de ese cuadro, entonces llegó a su memoria algo en lo que no se había fijado, la mujer de la pintura llevaba las uñas de los pies pintadas ¿qué color era? se preguntó entonces llego a su mente la palabra "Cereza" corrió a su armario y buscó una pequeña cartuchera de hello kitty y la abrió, de ella salieron muchos esmaltes de uñas, recordó como los había conseguido todos, el rosa pálido y el negro habían sido un regalo de su amiga, eran muy buenos barnices, y olían tan bien; Elizabeth sacudió su cabeza y siguió buscando el esmalte rojo cereza, encontró el verde, uno que había comprado creyendo que sería verde jade y termino siendo el peor tono de verde moco, sonrió al recordar la cara de su hermana al notar que las uñas de sus pies, manos y parte de su cubre-cama estaban pintados de ese color, vi también el magenta y el amarillo, regalo de su tía junto con varias cosas para un perfecto manicure pero que al cabo de un tiempo había perdido todo excepto esos dos colores, introdujo la mano más profundo y la sacó con el primer esmalte que alcanzó, ahí estaba, el esmalte rojo cereza que había encontrado una vez en el velador de su madre, ella solía tener muchas cosas allí y usaba menos de la mitad de lo que tenía, así que después de preguntarle a su madre y saber que ella estaba totalmente de acuerdo lo tomó y lo llevó a su habitación; Sonrió al recordar tantas veces que intentó pintarse la mano derecha pero nunca lo logró, mientras lo abría absorbió el olor y respiró profundo para deslizar suavemente la brocha por todas y cada una de las uñas de sus pies.


Siguió mirando sus pies, luego subió la mirada y noto que la falda de su vestido daba pequeñas vueltas produciendo un hondeo divertido y sonrió antes de percatarse de que nunca antes había usado un vestido como ese.

Miró sus manos mientras las movía aun al son de la música entonces se percató de una variante, el suelo era blanco, al igual que las paredes y el techo, dio una vuelta tratando de ignorar esa hermosa música y entonces notó que todo de su habitación había desparecido, la cama, el escritorio, el velador, la puerta y hasta la ventana habían desaparecido, en lugar de eso se encontraba en una habitación vacía.

La música comenzó otra vez y volvió a dejarse llevar, cerro los ojos pero esta vez no aparecieron buenos recuerdos en su mente, sino algo horrible que la dejaría atormentada todo la vida, si es que seguía viviendo; se vio a ella misma bailando y girando, moviendo su cabello y la falda de su vestido, luego la escena cambiaba y veía el rostro de su primo, con el dedo en el gatillo y desesperación en la mirada, lo siguiente que vio fue su vestido blanco lleno de sangre y ella viéndose a si misma tirada, muriendo en el suelo.

Abrió los ojos con fuerza y rapidez para encontrarse frente aun espejo.
Su reflejo parecía triste, tenía un par de grandes y grises ojeras al rededor de sus ojos y su cabello estaba sucio y despeinado, lucía cansada y demacrada, casi como una anciana, recorrió con las yemas de sus dedos desde su rostro hasta su cuello, sus senos  y así hasta llegar a su vientre, llevó la mano otra vez a su rostro y la deslizó en su mejilla.

Fue su sorpresa al notar que su mano dejaba un rastro rojo sobre su rostro, recorrió la mirada sobre el espejo hasta su vientre, la sangre salía a montón, desesperó y decidió ignorar al espejo y relajarse un poco antes de ver su vientre como era realmente, esperando que todo haya sido un juego de su imaginación, miró hacia abajo para encontrarse con que de verdad estaba sangrando.

Entonces la harmoniosa música empezó a perder sentido y dirección, las notas ya no formaban uno con el sonido y las voces empezaron a distorsionarse en lo que terminó siendo una guerra de gritos y quejidos de muchas almas en pena reunidas dentro de aquel lugar en donde ella se encontraba. 


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